Poco a poco se acerca una fecha muy importante para todos los madrileños. El año pasado no pudimos disfrutar de San Isidro como se merece por encontrarnos de lleno en la pandemia, confinamiento y desescalada. Sin embargo, nunca se ha perdido el sabor de esta fiesta tan especial con las famosas rosquillas típicas de la capital.

Da igual si eres madrileño natural, de adopción, o simplemente quieres darte un capricho goloso. Este año podremos celebrar con las medidas pertinentes la fiesta de San Isidro donde es tradición comer rosquillas tontas y listas. Aunque existen otro tipo de variedades que se incorporan año tras año, desde Rochina te mostramos cómo son estas recetas clásicas.

San Isidro: cómo son las rosquillas tontas y listas

Todas las rosquillas típicas de San Isidro tienen la misma base común. Es decir que se parte de la rosquilla denominada tonta que es la más sencilla y no cuenta con ningún arreglo especial. Así es como se hacen por si quieres disfrutarlas este 15 de mayo.

Rosquilla tonta: batimos los huevos con el azúcar para después incorporar el aceite y el anís. Mezclamos bien y añadimos harina tamizada hasta formar una masa homogénea. Dejamos reposar unos 45 minutos para empezar a dividir la masa y darle la típica forma de rosquilla. Se pintan con huevo y horneamos en el horno unos 18-20 minutos a 180 grados. Una vez se dejan enfriar, están listas para comer y darte un verdadero festín.

Rosquilla lista: tienen prácticamente la misma base de las rosquillas tontas, a la que se añade un baño especial. Se trata de una mezcla de clara de huevo, azúcar y zumo de limón. También se complementa la mezcla con anís y una cucharada de azúcar para batirlo bien. Una vez están hechas, se napan y solo tendrás que esperar a que se enfríen para degustarlas. ¡Ya están listas para comer!

A ti, ¿cuál te gusta más? ¿la rosquilla tonta o lista?