Hay algunos postres que nunca pasan de moda, pero que se consuman más en una estación del año. Durante la época de Cuaresma y Semana Santa, hay diversos dulces que brotan como la primavera. No solo en nuestros hogares, también los vemos en cafeterías, restaurante, pastelerías o panaderías. Uno de los más importantes es la torrija, un dulce tradicional muy sabroso.

Hacer una torrija no es una obra de ingeniería ya que sus ingredientes son bastante humildes: pan, leche aromatizada, azúcar, huevo y miel. Es bastante sencillo conseguir un buen resultado, si pones mimo y esfuerzo para que esté bien ejecutada y quede exquisita. Desde Rochina te damos las claves para hacer la torrija perfecta, prestando atención a todos los detalles que rodean esta ancestral receta.

Receta y consejos para tu torrija perfecta

– El primer paso es aromatizar la leche: calentamos la leche en un cazo junto al azúcar, canela en rama y la piel del limón / naranja. Antes de que arranque a hervir, retiramos del cazo y enfriamos. Una torrija empapada en leche aromatizada es mucho más sabrosa y delicada que solo con leche endulzada.

– Mientras la leche se enfría y desechamos la piel del limón y la canela, cortamos el pan. El grosor debe ser de unos dos centímetros, será un paso clave para conseguir unas torrijas perfectas. No puede ser muy finas porque se rompen, ni muy gordas porque no quedarán esponjosas por dentro. Si es pan de un par de días mejor, porque el pan seco absorbe mejor.

– Colocamos el pan en una fuente para bañarlo con la leche aromatizada. El tamaño debe ser justo para que el pan quede bien extendido, que no sobre ni falte espacio. Dejamos que se empape bien al menos durante una hora. Para que el pan coja todo el gusto de la leche, dale la vuelta a mitad del proceso.

– Pasamos cada rebanada por huevo antes de echarlas a la sartén. Hay que hacer este proceso con sumo cuidado ya que al estar empapadas en leche se pueden romper. Solo tienes que manipularlas con cautela para que no tengas que lamentar ninguna ruptura.

– Depositamos las torrijas en una sartén con abundante aceite y freímos a una temperatura elevada. El calor debe ser suficiente para que se doren por el exterior y se mantengan tiernas por dentro. Algo así como un minuto por cada cara, cuyo resultado será cremoso y perfecto.

– No olvides que una vez fritas, debemos retirar el exceso de grasa. Puedes lograrlo fácilmente al depositarlas en papel absorbente durante unos minutos. Después se pueden acabar al gusto: con más leche aromatizada, una mezcla de aguamiel o incluso con azúcar y canela.

Y a ti, ¿cómo te gustan las torrijas?